sábado, 19 de marzo de 2011

El YO malhumorado y el YO que lo observa

Esta semana me trajo muchos aprendizajes, siendo una semana particular, partiendo del hecho de que las hormonas femeninas son inminentes, al menos una vez al mes.

Comencé desde el sábado anterior de mal humor y con mucha flojera, era fácil reconocer que no quería salir de mi cuarto porque obvio, no tenia ganas de pararme de la cama, sabia que hablar con alguien era peligroso, porque podía dar una respuesta inapropiada, producto del malestar que sentía, claro está. 

Estuve muy consciente de ello, lo cual me permitió evitar situaciones desagradables y disculparme de antemano con mis personas allegadas, aunque en ocasiones fue inevitable y a mas de uno les salí con una patada... 

Sin embargo, me alegró el haberme dado cuenta de mi estado interno y de lograr separarme de él, como he aprendido al estar presente. Entendí en ese momento que se trataba de una situación momentánea, y que "eso" no era mi verdadero yo.



Pasaron unos días,  y percibí que ya había bajado el nivel de obstinación, incluso pude reírme de ello (y todavía me río)"Ya me siento mas ligera", pensé.

Pero fue interesante ver lo que paso a continuación, el engaño del consciente o del inconsciente, que creyendo que estaba mejor, nuevamente sale a flote el estado de mal humor, a todo le veia el lado negativo, me irritaba por cosas que en ese momento parecían completamente aceptables para molestarme, mi actitud era decaimiento y desgano. 

La diferencia de los primeros días fue que esta vez no logre darme cuenta tan fácilmente, no era tan evidente, fue mucho más sutil y peligroso, y logró engañarme y hacerme creer que todo estaba bien y tranquilo. Afortunadamente volví a "darme cuenta" y a hacer consciente la situación, volví a separarme de lo sucedido y a verme desde afuera, como si hubiera una Yo teniendo el berrinche y una Yo observándola

Solo al hacerlo consciente, la tensión y los efectos negativos de la situación se mitigaron, y volví a estar más tranquila.

Y así continuaron los días, y entre una actividad y otra, en el fluir de la rutina termine la semana en una de esas lloraderas sin sentido. Aquí llegó una nueva etapa, me vi derrotada por las circunstancias,  deprimida, dudando de lo que soy, perdiendo mi confianza y mi fe en mi. 
Después de llorar todo lo que podía me dije: "estoy otra vez afectada por esto que se que no es importante, que no soy yo, que no se identifica conmigo,  
¿por que lo hago?  

Se caló en mi cuerpo y esta vez fue mucho mas sutil, como una prueba, algo que juega con la propia capacidad de responder, cuando  se supera una fase te sumerge en otra mas compleja, ataca por el lado más débil.

Fue una excelente lección, porque ahora practico diariamente la presencia, estar alerta, la conciencia, la reflexión, habilidades que sólo se adquieren con la repetición y constancia.

Y no lo dudes... las pruebas seguirán llegando.

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