I
Escribo de las cosas que no sé
como quien ve pasar golondrinas,
ojos que sienten, corazón que ya no ve
pintado tu rostro con nubes prístinas.
Porque no sé si me amaste.
Porque no sé si te amé,
o si por mí tú lloraste
cuando por ti yo lloré.
II
Hablo de las cosas que no sé
como agua exprimida de piedra.
Tu nombre grabado tendré,
envenenado con letras de hiedra.
Porque no sé si me amaste.
Porque no sé si te amé,
o si por mí tú lloraste
cuando por ti yo lloré.
Pienso de las cosas que no sé
que más vale prevenir que lamentar,
pues cuando las sepa tendré
el poder para poderte olvidar.
Porque no sé si me amaste.
Porque no sé si te amé,
o si por mí tú lloraste
cuando por ti yo lloré.
Lo siento por ti, por mí, ya que no sé
cuánto placer nos dejamos de dar,
o si me extravié en tus ojos café,
o si te ahogaste en mis labios de mar
V
Lo nuestro quedó en participio,
y de sublime pasó a lo banal.
Todo lo que tiene un principio
también tiene su amargo final.
Porque no sé si me amaste.
Porque no sé si te amé,
o si por mí tú lloraste
cuando por ti yo lloré
Rodolfo Alejandro Ponce Vásquez
______________
Otro regalo, del 23 de Agosto del 2013, yo "no sé" que pasó ese día, ¡pero lo agradezco infinitamente!

No hay comentarios:
Publicar un comentario