Dios existe, está en todas partes, está en nosotros, está en la aceptación, en la renuncia, pero no a otra cosa que a la renuncia a la lucha, a la escasez, a la enfermedad, a la tristeza, Dios esta en la paz, no en la guerra, Dios está en la entrega, en la unidad, Dios está cuando damos, porque lo que das te lo das a ti mismo, Dios está en nosotros, porque lo que pensamos, somos, y aunque pensemos equivocadamente sobre nosotros mismos, siempre seremos lo que somos, una parte de Dios, y si Dios lo puede todo, ¿por qué yo no? Y si somos como lo él, ¿cuánto no habremos creado y estamos creando constantemente? Si busco la mente de Dios, busco una creación que lo represente, si pudiera crear cosas, crearía rosas, mariposas, estrellas, amaneceres, atardeceres, mares, abrazos, besos, canciones. Si soy a su imagen, y creo que puedo, crearía las frutas más deliciosas, la lluvia fresca, el cantar de pájaros para siempre despertar escuchándolos.
Pero debo creer que puedo, debo sentir que puedo, porque sino, estaré creando igual, pero no sabré lo que he hecho, y no podré replicarlo. Pero Dios sabe más que yo, el crea mejor que yo porque me ha creado, si, un Dios me creó y yo soy su obra, ¿cómo no podría ser digna? ¿Como no podría ser amada? ¿Cómo no confiar en aquello que crea rosas, amaneceres y música?
Dios sólo trae paz, lo demás, es producto del poder infinito que nos dio, lo demás es nuestra creación, y si no nos gusta, no lo neguemos, nuestra obra es tan amada como Dios nos ama a nosotros, pero, conscientes de esto, entreguemos a Dios eso, para que lo vuelva santo, para que lo lleve a su mejor lugar. Somos como monos con tijeras, pero es momento de evolucionar.
Le pido a Dios que me enseñe a crear como él.
Nanasté
No hay comentarios:
Publicar un comentario