viernes, 24 de julio de 2015

La magia de lo imprevisto

Un ejercicio de meditación y de conocimiento increíble es relacionarse con desconocidos, sin embargo, una condición importante para vivir la experiencia es entregarse a la experiencia, dejar que lo que sucede pase a través de uno y no uno a través de ello.

Es curioso, ayer me pasó que decidí salir a ver un concierto, en mi mente creí que tendría un plan, regresar a casa antes de que cierre el metro. Lo tenía muy claro, estaba algo cansada pero me apetecía salir un rato, y en mi intento de ser estricto pero en realidad ingenuo pensar me propuse salir con un plan definido, primero haré esto, luego haré tal cosa y regresare a casa en metro antes de las 2 am. 

Antes escribí, "lo tenía muy claro", por un tiempo corto, que terminó cuando me di cuenta que me estaba divirtiendo tanto que ya se había pasado la hora del metro, mi plan super claro ya no lo era tanto, entré en el mundo de lo imprevisto y desconocido. No entiendo todavía porque en ciertos niveles perder el control puede dar miedo, no volví a casa a las 2, sino a las 6 am, conocí 3 nuevas personas, entré en una fiesta en un ático increible de Madrid, conversé sobre música, física cuántica, y de otras cosas que no puedo recordar, exploré el mundo infinito de las conexiones humanas, que por solo estar en un momento y lugar determinado, abrió una nueva red de posibilidades.


Y todo porque me salí del plan...

Me gusta ponerme a mi misma en situaciones donde el plan es una línea punteada escrita a lápiz para poderla borrar y cambiar, me gusta verme dibujada a lápiz donde lo que creo que soy por momentos pueda dejar de ser, para dar paso a un nuevo dibujo, desconocido.
Me gusta ser el papel en blanco donde ocurre la magia


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