jueves, 20 de abril de 2017

Soñar es peligroso

Esto expresa sólo una opinión, una reflexión.
Soñar es peligroso,  y no advertimos sus peligros hasta que somos muy soñadores, como yo.

Cuando decidí hacerme cantante,  mientras vivía en Caracas, estaba muy turbada y llena de dudas sobre cómo  iba a ganarme la vida como músico y cómo dar los pasos necesarios para lograrlo, por lo que acudí a una psicóloga.

Le hablé de mi situación actual junto con mi pasado como empleada de un departamento de Recursos Humanos, la cual concentró mis primeros años de experiencia laboral.

Su consejo fue muy tajante: tienes una tendencia hacia la fantasía, no conozco ninguna persona que sea exitosa como músico, (luego se retractó y recordó a una persona), reconcíliate con tu carrera.
 
Yo salí de su consulta con una sensación que me chirriaba en todo el cuerpo, en resumen, me había sugerido que dejase la música, porque eso era producto de mis fantasías.

Los sueños son peligrosos cuando no se tiene la madurez para ir por ellos, porque tienen un costo alto. Cuestan dinero,  y mucho, si tienes para pagar. Si no tienes dinero, cuesta tantísimo de ti, que luego te transformas tanto que casi no te conoces.

Los sueños son peligrosos porque vienen de construcciones mentales por la sociedad, lo que sueña la mayoría de la gente puede terminar siendo tu sueño y puedes ir por el camino equivocado, si no tienes discernimiento sobre tu propio ser, sobre lo que desea realmente tu corazón.

Puedes soñar con algo tanto, desearlo tanto, y cuando llega,  no te llena, y esto resulta peligroso, porque te puede hundir, o hacerte correr detrás de otro "sueño" simplemente para no sentirte inútil, para alcanzar un propósito.

O te puedes conformar, porque si has emprendido la búsqueda de un deseo, y sabes lo que eso cuesta, llegarás a un punto donde tal vez no estarás satisfecho pero decides quedarte en ese punto para no forzar más, para por lo menos no perder lo que ya tienes. O te puedes transformar, pero prepárate, nunca serás el mismo, la transformación es constante.
Un sueño tiene que venir de un espacio muy profundo, mucha autoconsciencia, mucho caminar, mucha experiencia, autoestima, mucho probar, mucho descubrir. Algo que escribí hace unos días en Facebook: "quiero trabajar hoy para lo que querré en uno, tres, cinco o diez años."

Y aquí hay un punto clave sobre los sueños:

requieren tiempo,

y lo queremos todo ya.

Para todos aquellos soñadores, quiero darles un consejo: 
Ponle fecha a tu sueño, y guárdalo en un espacio de tu mente que no moleste. Recuérdalo cada cierto tiempo, recuerda la fecha, (de preferencia con bastante margen), y ponlo en segundo plano.

Si no estás dispuesto a darle margen a tu sueño, si no vas a desear eso en unos tres años, es porque en realidad no lo quieres. Si es así, descártalo por completo y sigue con tu vida. Recuerda que ir por un sueño es un proceso costoso, y si no es lo que realmente quieres,  habrás usado tu tiempo en vano.

Otra razón por la que los sueños son peligrosos es que, cuando nos enfrascamos sólo en ellos,
no logramos apreciar del todo las sorpresas de la vida.

¿Cuantas situaciones, trabajos, personas, lugares has vivido por mera casualidad que han sido de lo más gratificantes, divertidos, bien pagados,  maravillosos?

El peligro de soñar es que nos hace creer que tenemos que tener el control de toda nuestra vida, y lo cierto es que todos vivimos en la ignorancia, hasta los eruditos, ellos son ignorantes y están muy conscientes de ello, cosa que incluso logran usar a su favor.

¿Sobre mi?

Yo no vengo de una familia de artistas, mis padres son profesores jubilados de una empresa donde trabajaron toda su vida, mi abuelo paterno, que no recuerdo haber conocido, era músico. Si está en los genes esto de la música, mis hermanos y yo somos un salto atrás porque los tres hemos estado en contacto con la música, pero sólo yo me dedico a ello. Yo soñé, deseé amar lo que hago, ser más yo misma, más creativa. Un departamento de recursos humanos no podía darme eso.

El sueño se hizo realidad, y las facturas llegaron.

Un día pensé que yo daría lo que fuera por ser músico, y así fue.

Por eso los sueños son peligrosos, y no digo esto porque yo me encuentre mal por haber seguido mi sueño, sino porque soñar es de niños, y hacerlos realidad requiere de adultos responsables.
Aquí yace el equilibrio.

Sibyl





No hay comentarios:

Publicar un comentario