Yo ya empiezo a cerrar cuentas, a revisar el saldo del 2014, porque además, ¡pienso pasar el último mes de mi año celebrando! Salí de mi país para echar de menos, y lo agradezco, porque no hubiese sabido lo que huele la comida, cómo se ven sus playas, como se siente su clima, como habla su gente, hasta que dejé percibir todo lo que pasaba allí, ¡y es que simplemente no sabia! Pero a la vez si... es que uno siempre sabe...
El camino a la consciencia de ti mismo empieza con un salto al vacío, con un calorcito en el pecho, con el estómago revuelto pero no siempre con los brazos abiertos. A veces, ese salto llega por un empujón sin escrúpulos, a veces es voluntario, pero ¿quien querría saltar en un vacío sin red de seguridad? ¿quién querría sumergirse en ese pozo hondo y negro del inconsciente? ¡eso da mucho miedo! ¡eso es una locura! eso no es sensato, eso da vergüenza, eso no se comparte, eso da de que hablar (y mal) de ti. Nooooo, mejor me quedo así segura, en la indiferencia que ya conozco muy bien, en la mediocridad que por más que sea, ya es familiar, mejor me quedo en el asunto por resolver...
Sin embargo, a veces ese salto se da como una renuncia, o como una aventura, como un juego, y a veces, se da con perfecta consciencia de ti, dando el paso, haciendo el ridículo (o al menos es lo que probablemente pensemos) ¡pero si los payasos son divertidos!, ¿por que no? ¡me lanzo!
El camino a la consciencia de quien eres tiene fallos, porque cuando estás en el camino y empiezas a ver los resultados, va a llegar alguien, (si no es tu propia mente), que te va a poner el pie para que tropieces, que te va a juzgar y a criticar (si no es tu propia mente); las personas empiezan a reaccionar ante tu nueva autoconfianza, que, vamos a ver, seguro estas fingiendo, too good to be true. Y si luego de esto no quieres mimetizarte con el ego colectivo, y evitas la caída, ¡muy bien! sino, no te preocupes, que allí, cuando te caigas, habrá otro salto a otro vacío, de la profundidad de tu lado oscuro.
Pero te tengo una buena noticia, puedes caer hondo y profundo, y lo que vas a encontrar al final, sera luz. Y no la luz al final de túnel porque te moriste de pena, aunque bueno, esa es una de esas manifestaciones de "la luz", pero no importa cuanto caigas, siempre puedes volver a ponerte de pie.
Te sientes entero de nuevo, sobreviviste, estas en pie, ya pasó lo malo, y sigues viviendo en este mundo de fantasía, y así vas, en acción y reacción, en causa y efecto, A+B=C, y a pesar de todo te molestas de nuevo con la vida, no pasa nada, siempre puedes enfadarte, pero siempre puedes reconciliarte o "tomártelo con soda", es decir, llevarlo con buen humor, ¡al mal tiempo buena cara!
En este ir y venir de lo que no es a lo que es, te encuentras contigo, un ser capaz de superar todos los obstáculos, de crear las ideas más increíbles en los tiempos más retadores, tú, con el que, al final del día te vas a la cama, la única persona capaz de hacerte feliz, el único capaz de ayudarte a alcanzar tus sueños, ese, hay que conseguirlo, ese hay que abrazarlo, ese hay que dejarlo ser, con rotundo respeto, ¡y con todas las consecuencias!, sin importar lo que digan, lo que pase, ese es el siguiente salto al vacío para quien se reconoce a si mismo, para quien sabe quién es.
En cada salto, para mi, el paracaídas y colchón de aterrizaje, es mi familia y amigos, mi música, mi fe y mi amor por todo lo que es. Además, hay alguien a quien he aprendido a tener fe tanto como creo en Dios, y esa persona, nada más y nada menos, soy yo.
Muy bueno Sibyl!
ResponderEliminarBello y muy sentido- ¡Enhorabuena!
ResponderEliminar