sábado, 1 de agosto de 2015

Una vida prestada

Hoy es sábado en la noche, en Barcelona, me encuentro en el cómodo sofá, con una media luz y una copa de vino, una manta porque hoy hace algo de frío, con el ordenador en mis piernas escribiendo estas palabras, viendo las flores de la mesa y contemplando a la gata durmiendo en la silla del comedor.

La cosa es que nada de esto es mio, ni el sofá, ni el vino, ni la casa, ni la ciudad, ni la gata, estoy aquí tomando prestada una ventada de diferencias de mi vida de Madrid, y mi vida fuera de Madrid, temerosa por el hecho de que un pensamiento me perturba...

No quier regresar a Madrid

Pero si Madrid fue mi elección, es una gran ciudad, una gran oportunidad de vivir mejor, una serie de conciertos, una serie de personas que poco a poco se convierten en amigos, una serie de vivencias, una serie de calles y barrios recorridos, pero yo, ahora, no quiero volver. ¿por qué será esto?

Marid ha sido testigo de un gran cambio, empezando por el de residencia, luego de pais, luego de continente, luego de uso horario, luego de clima, luego de familia, luego de relaciones, luego de estatus legal.

Madrid es la casa de uno de mis grandes amores, pero imposible, llegó y se fue dejándome la misma soledad con que llegué, con esa sensación de "sin hogar" por el que pasamos nosotros, especies de nómadas de vida, que recorremos el mundo buscando un lugar que podamos llamar "nuestro".

Madrid es la ciudad de "amigos en potencia", pero no todavía de "amigos". La gente se toma su tiempo para entablar amistades, no como una chica de 30 años que empieza de nuevo y que siente que tiene que apurarlo todo porque tiene que ponerse mas o menos a la par de la situación, como quien llega tarde a un fiesta y se toma unas copas extra para estar tan borracho como el resto, y participar de la borrachera colectiva, pues más o menos así.

Y es que Madrid ha sido la sede del esfuerzo por vivir vs el esfuerzo por sobrevivir, cosas que no son lo mismo. En Madrid, a la gente le gusta Vivir, ¿pero se puede realmente vivir mientras sobrevives? ¿Debería salir a pasármela bien en la ciudad si estoy manejando mi presupuesto para pagar las cuentas? ¿debería permitírmelo?

Madrid es una ciudad seca, no tiene tanta agua, la gente también puede ser algo seca, mis primeros contactos con españoles me hicieron preguntarme si yo les había hecho algo para que estuvieran molestos conmigo, para mas adelante enterarme de que aquí se habla así, seco, un tanto agresivo, pero no por eso le falta afecto a las palabras, porque entre golpe y golpe de palabras sale un "guapa" o un "cariño" para compensar, es tan curioso. Madrid no es una ciudad de afectos, aunque el madrileño pueda opinar diferente, (y yo también espero opinar diferente en algún momento), en contraste con el típico "hermano" que se oye en Venezuela cuando un chico pide un café en la panadería, o escuchar ese "Hola ami" que me dicen varias de mis mejores amigas, pero que lamentablemente, no vivimos en el mismo lugar.

Madrid es una ciudad pequeña, o un pueblo grande, y el lugar donde quise un día sentar bases para un hogar. Si, un hogar, porque la gente super independiente y ultracostumbrada a estar solos les gustan también los hogares, ese espacio que sabes que es tuyo, donde confluyen amigos, parejas, mascotas, peliculas, parrilladas, siestas en el salón, familia, de nuevo amigos,¿y porque no? hijos. A esta clase de personas como nosotros nos gustan los hogares, aunque no nos guste tanto los empleos fijos, o los empleos a cuenta ajena.

Madrid, te quería tanto, ahora no se porqué no quiero volver a ti.

Tomé prestada la ciudad de Barcelona, con la consciencia de que es sólo un préstamo, porque mi vida, la que elegí, está en Madrid, creciendo día a día, mes a mes, y pronto, año a año. Tomé prestada esta linda casa de una amiga a quien no le llamo "Ami", pero que con su gentileza muy especial y típica de quien no es nativo del lugar donde vive (otra extranjera viviendo en Barcelona), me deja quedarme sin pedirme nada, me abre sus puertas y me deja ser su amiga, y me deja aprender nuevas formas de ser una amiga, aquí en España, que es donde vivo ahora, aquí y ahora. Sin embargo no dejo de preguntarme, ¿cuándo podré ofrecerle la misma hospitalidad, con una linda casa donde tener la libertad que ella me ha permitido a mi? ¿Cuando disfrutaré yo de una linda casa, sofá, gato, ordenador, que sea mio?

Madrid, espero que cuando vuelva no encontrarte igual, Madrid, espero que cuando vuelva pueda aceptarte mejor, aceptar el Ahora que tú me ofrecer, que no es poca cosa, y darle un nuevo toque, un toque personal.









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