jueves, 11 de mayo de 2017

Dinero o DIY

Me fui de paseo a un centro comercial, pensando en todas las veces que deseé cosas, hice una lista mental de todo lo que me gustaría. Ropa para mi, ropa de  cama, artículos de casa, gafas nuevas  zapatos, accesorios y bisutería, ¡una vez deseé joyas, brillantes, esmeraldas! Ir a Decathlon y comprar todo el equipo deportivo para todo el deporte que no he hecho ni haré. Pagarme el gimnasio era mi sueño (no me gustan los gimnasios) hacer clases de baile (fui dos veces a unas clases gratuitas y no volví)
Invertir en la música, en teclado, equipos, videos y grabaciones... Esto si me podría ser de utilidad...

En fin, pasé por el centro comercial y no desee nada, realmente nada. Pensé en la felicidad real que me otorgan esos objetos, pensé en cómo solucioné la "necesidad" de tener ciertas cosas, y ahora ya no las necesito. Pensé en las ganas que tenía de hacer por mi algo lujoso, glamoroso, un masaje, un vestido elegante... Pero nada de eso necesito.

Me sorprende el tiempo que me tomó darme cuenta de esto. Curarme de la adicción a desear cosas que no necesito.

Camino a casa pienso en lo que me queda después de esa necesidad tan voraz que se ha quedado muerta.  Quedo yo, con lo que tengo; a ver qué nueva cosa creativa hago reciclandome, como cuando vivía sin Internet ni tele, y para divertirme hacia manualidades, tejido, costura, combinando todos los materiales en un objeto único, útil y bonito. Así hice varios regalos,  navidad y cumpleaños, y todos quedaron encantados.
Lo hice porque no tenía dinero para gastar en un regalo. Ahora lo seguiré haciendo porque esos objetos comprados en un centro comercial no tienen el valor que tiene un obsequio hecho por tus manos y tu ingenio. Ahora lo se.

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