lunes, 11 de marzo de 2019

El juego masculino




No soy feminista pero a veces me canso de jugar un juego masculino.

Me canso de tener que adaptarme a pensar como un hombre, ¿por qué?

Porque se supone que como mujer estoy más evolucionada, tengo la capacidad de abrirme al amor de una manera que, lamentablemente, el hombre no tiene acceso, al menos no de igual forma.

El hombre tiene el corazón cerrado de entrada. Lamentablemente es así. Me gustan los hombres, estoy soltera, pero cualquier mínimo acercamiento íntimo los espanta.

Tengo habilidades artísticas y cierta inteligencia creativa, pero eso, lejos de hacerme apetecible, atractiva, los aleja. Se divierten un rato, se entretienen, como cuando me pongo delante de ellos en un concierto, un entretenimiento más. Pero yo tengo mucho que decir, y más que aportar, pero ellos, en parte lo quieren, en parte les da miedo, y de nuevo se alejan. Quizás para ellos es “demasiado” y es lamentable todo lo que se pierden. El hombre lleva un proceso evolutivo con mucho, mucho retraso.
Tengo mi figura, mi cuerpo, pero no quiero exhibirlo para sentirme como un jamón en la carnicería, es mi cuerpo, es bonito,  pero si tan sólo el hombre abriera los ojos y descubriera lo que hay dentro, con valentía, no vería solo curvas, vería tantísimo, recibiría tanto.

El hombre no entiende que si me conoce, y si lo conozco, de alguna manera lo querré. Es mi naturaleza amorosa, pero demasiadas veces he tenido que pensar como él, marcar distancia, elegir lo que él elegiría, jugar su juego de indiferencia, de “practicidad”, de sexualidad sin fundamento, sin amor.

No me preocupa no ser valorada de la misma forma que un hombre, afortunadamente, siempre me he sentido apreciada por mis méritos,  lo que sí me afecta es tener que comportarme de cierta manera para que el mundo masculino no se sienta demasiado retado emocionalmente, y no cierre la puerta de un trancazo por cobardía, como muchas veces ya me ha pasado.

Perdonen hombres heterosexuales que leen esto, pero ustedes han sido muy cobardes, demasiadas veces. ¿Recuerdan cuando la hombría era sinónimo de valentía? Eso debe de ser un mito.
Hombres homosexuales, gracias por ser hombres y por estar a la vez en contacto con su ser femenino. Lástima que hayan elegido otros hombres, siempre lo he pensado.

A veces me canso de jugar el juego masculino, me estoy cansando mucho.



No hay comentarios:

Publicar un comentario